¡Hola! Me llamo Milton O’Roke y si estás leyendo esto es porqué te interesa lo que tengo que decir o bien porqué a tu pareja sentimental le interesa lo que tengo que decir y tu quieres poder hablar de algo con el/ella antes de dar rienda suelta a vuestra lujuria, a estos últimos yo os digo: ¡Muy mal! ¡Empezad a desnudaros inmediatamente!*
Esta es la historia de mis numerosos viajes realizados por lugares curiosos y variopintos del ancho mundo durante mi época de explorador del Imperio Británico al servicio de su Graciosa (desconozco que tiene de graciosa) Majestad la Emperatriz Victoria. A lo largo de todos estos años me he preguntado muchas veces si mi cabeza seguía sobre mis hombros o bien se había marchado a tomar unas cervezas junto con los pies y la mano izquierda (que iba para ahogar la pena que le producían los celos hacia mi, su amo, que en aquellos momentos mantenía un tórrido y apasionado romance con una naranja de Valencia) a un bar que regentaban un osito de peluche en el que actuaba algo semejante a un pulpo con sombrero de copa y bastón que cantaba “oh! My lollipop!” constantemente (como me ocurrió aquella vez en mi cuarto viaje al Himalaya), efectivamente he estado en centenar de ocasiones a punto de perder la cabeza, la mayoría de ellas literalmente, y es que los viajes son cada día mas peligrosos, hoy en día, por ejemplo, las opciones de que un hombre vestido de doncella francesa te atraque mientras baila “I’m singing in the rain” se han multiplicado por cuatro en los últimos diez años según datos del Real Centro de Estadísticas y Demás Cosas Inútiles Para Gente Que Se Aburre En Casa (R.C.E.D.C.I.P.G.Q.S.A.E.C. no admite abreviaciones de ninguna clase) y hoy cualquier intrépido aventurero corre diez veces mas riesgo de ser aplastado por un esturión que hace quince años, las tribus de salvajes del África están mas furiosas que nunca con los ilustres representantes de su Graciosa (rogamos a quien sepa que tiene de graciosa mande la respuesta a la dirección que aparece en el pie de página) Majestad, hay cientos de tribus que despellejan vivos, torturan de mil formas diferentes o directamente se comen a cualquier blanco que encuentren (una tribu del sur de Tierra Kumbola especialmente cruel obliga a sus captores a ver capítulos de Noche de Fiesta subtitulados en ruso durante cinco días con sus respectivas noches). Por no hablar, claro está, de los riesgos que conllevan los transportes de hoy en día, en una ocasión casi muero ahogado en medio del océano porqué el capitán se entretuvo interpretando el lago de los cisnes con un tutú rosa ante un publico compuesto por un dodó y una pareja de plátanos y el barco chocó con un granizado de lima gigantesco, por suerte pudimos salvarnos todos gracias a la heroica actuación de un yogurt de frutas que salvó a todos los pasajeros y nos trasladó a otro que pasaba por la misma ruta aferrados a una lata de atún.
Recuerdo una ocasión en la que llegué a una isla desierta a bordo de un enorme osito de gominola provisto de una hélice de plátanos azules que lo hacia funcionar, era el yo el único superviviente de la tripulación, pues habiamos sido atacados dias antes por un CD de Isabel Pantoja del Top Manta que habia devorado sin piedad a todos los demas, el viaje fué muy duro, aunque encontrar alimento no fuera difícil (por el contrario la diabetes si que supuso un problema grave...) y cuando al fin avisté tierra (por quinta vez, los espejismos son realmente crueles en alta mar... de hecho en uno de ellos vi como un ballet de frutas del bosque vestidas de animadoras de los Lakers iban cantando “god save the queen” mientras bailaban de formas estrañas, me desconcertó extrañamente) no pude evitar bajarme los pantalones y cantar una vieja canción sobre yeguas grises que aprendí en mi tierra natal, ese fué el momento en el que decidí que me acababa de volver totálmente loco, mi vida nunca jamas volvió a ser igual que antes de aquel momento, mallormente se debe al hecho de que a partir de aquel momento pasé largas temporadas en el manicomio, donde conseguir formar un equipo de futbol con todos los catatónicos que ganó la liga intermanicomial durante cinco temporadas seguidas, hasta que se descubrió que mis jugadores se dopaban tomando melones de Cantalupo antes de cada partido... eso me sumió en una gran depresión de la que conseguí salir gracias a la ayuda de un gato travestido llamado Elric con el que compartía habitación en el sanatorio (cuando no estaba en la habitación acolchada, que se convirtió en uno de mis lugares favoritos durante mucho tiempo).
Al cabo de un tiempo salí del manicomio con un documento que certificaba mi alta consistente en un garrote con un pincho en la punta (no tuve ningun problema en salir con ese “documento”) y volví a dedicarme a viajar, mas que nada porque era lo único que sabia hacer, pero tambien porque tenia que estar bien lejos cuando mi “alta” fuera detectada, así que me embarqué rapidamente en un cargamento de almáziras que partia hacia la Prusia Oriental esa misma tarde.
Si, el camino está lleno de numerosos peligros pero en esos momentos entre el calor abrasador del día y el frío gélido y punzante de la noche, esos momentos en los que el sol interpreta “we are the World, we are the children” con la luna y las estrellas haciendo los coros (excepto la gran Cruz del Norte que se negó categóricamente a interpretar ese tema y está intentando hacer gira en solitario interpretando versiones rap de éxitos de los años 30) siempre me he dicho a mi mismo: ¿por qué demonios llaman dorada a un pez plateado?, acto seguido siempre he llegado a la conclusión de que todos mis viajes, sin duda, no han merecido la pena, pero al menos no soy subsecretario adjunto del chico que le lleva los cafés al subjefe de sección de la Real Academia de Poner Cosas Encima de Otras Cosas como mi padre.
Seguramente si has llegado hasta aquí estarás pensando que esto es lo más absurdo que has visto nunca desde aquella mujer que murió porqué le calló en la cabeza una caca de perro congelada, amigo mío, los viajes (en especial los que se hacen en compañía de un pez volador rosa y una imitadora de Marilyn Monroe negra y delgada) son totalmente absurdos, o sea que intenta disfrutarlos.
Començo amb un relat força llarg que mai vaig poder continuar, benvinguts al meu blog
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jueves, 19 de julio de 2007
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3 comentarios:
home no està malament!!
però m'agrada més el que m'has deixat llegir abans!!
benvingut!!
A "persones que cal llegir" posa enllaços home! jejeje no? fa gràcia que et posis tu entre tantes persones cèlebres, jo no gosaria fer-ho la veritat xD
doncs això, benvingut!
No m'he posat a mi mateix... Richard Feynmann és un físic que va escriure llibres, ho juro...
uis, maleïda ignorància de física...
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